Cultura

Transmisión social y cultural

Lo que distingue a la violencia de género de otras formas de violencia es su componente sexista, por tanto, las víctimas siempre son mujeres y niñas, en su condición de personas subordinadas en las estructuras sociales. Hablamos de una violencia que refleja una jerarquía social de lo masculino sobre lo femenino. Las personas autoras de esta violencia actúan para controlar o someter instrumentalmente a las mujeres y son por excelencia, de sexo masculino.

La integración en nuestra cultura, en la sociedad se hace a través del entrenamiento y asunción de roles sociales en los procesos de socialización primaria y secundaria. El rol esta constituido por un doble aspecto indivisible cognitivo y de acción, es decir creencias y procedimientos que se corresponden. Normalmente estas creencias son incorporadas durante la infancia sin crítica, sin reflexión, como nociones de la realidad de las que habitualmente no somos conscientes, nociones preexistentes. La representación de un rol no implica que esté asumido, se activa espontaneamente, de acuerdo con como lo aprendimos. El grupo espera que así sea, y uno sepa comportarse adecuadamente en cada lugar.

La trasmisión de los roles sociales, basada en como espera la sociedad que nos comportemos, es a veces tan intensa, que llega a identificar a todas las personas que pertenecen a un grupo o categoría social determinada, por ejemplo, a la categoría género: hombres/mujeres. La cultura define como debe ser, actuar, pensar, relacionarse.. los individuos pertenecientes a cada una de estas categorías, y lo que de ellos y ellas se espera. Esta generalización es lo que llamamos identidad de género, como característica de este rol.

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